Carta de Guaicaipuro Cuautemoc

El siguiente texto fue recomendado para su lectura por Hugo Chavez al rey de España en la cumbre Iberomericana de 2007

CARTA DE UN JEFE INDIO A LOS GOBIERNOS DE EUROPA

LA VERDADERA DEUDA EXTERNA

Guaicaipuro Cuautemoc
Aquí  pues yo, Guaicaipuro Cuautemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí  pues yo, descendiente de los que poblaron América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que se la encontraron hace quinientos años. Aquí  pues nos encontramos todos: sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por judas a quien nunca autorice a venderme El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo.

También yo puedo reclamar pagos, También yo puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el a o 1503 y 1660 Llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento ¿Expoliación? ¡Gúardeme Tanatzin de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? Eso seria dar crédito a calumniadores como Bartolomé de las Casas que califican al encuentro de destrucción de las Indias, o a ultrosos como el doctor Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea se debió  a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil Kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario seria presuponer crímenes de guerra, lo que daría derecho, no solo a exigir devolución inmediata  sino indemnización
por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuautemoc prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis. Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron mas que el inicio de un Plan “Marshalltezuma” para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes Defensores del  álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al acercarnos al Quinto centenario del empréstito podemos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable, o por lo menos productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no. En lo estratégico lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, armadas invencibles, terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin mas acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá  pero sin canal.

En lo financiero han sido incapaces -después de una moratoria de 500 años- tanto de cancelar capital e intereses, como independizarse de las rentas liquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el  Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman conforme a la cual una economía subsidiaria jamás podrá  funcionar y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital que tan generosamente hemos demorado en todos estos siglos.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de un 20 por ciento y hasta un 30 por ciento que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, mas el módico interés  fijo de un 10 por ciento anual acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base, aplicando la europea fórmula deinterés compuesto, informamos a los descubridores que sólo nos deben como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos.
Es decir un número para cuya expresión total serían necesarias mas de trescientas cifras, y que supera ampliamente el peso de la tierra.

Muy pesadas son estas moles de oro y de plata! Cuánto pesarán calculadas en sangre? Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés seria tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracional de los supuestos del capitalismo.

Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí  exigimos la inmediata firma de una carta de intenciones que discipline a los pueblos deudores del viejo continente y los obligue a cumplir su compromiso mediante la pronta privatización o reconversión de Europa que les permita entregárnosla entera como primer pago de una deuda histórica.

Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización esta en una bancarrota que les impide cumplir con los compromisos financieros o morales En tal caso nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con que mataron al poeta. Pero no podrán. Porque esa bala es el corazón de Europa.

Guaicaipuro Cuautemoc
Mayo 2000

THE REAL FOREIGN DEBT
A letter from an Indian chief to all European governments to repay the gold and silver they borrowed between 1503 and 1660.

By Guaicaipuro Cuautemoc
Here am I, Guaicaipuro Cuautemoc, who have come to discover those who are celebrating the discovery. Here am I, a descendant of those who colonised America 40,000 years ago, who have come to discover those who discovered it 500 years ago.
My European brother at his border asks me for a written document with a visa in order to discover those who discovered me. The European moneylender asks me to pay a debt contracted by Judas which I never authorised to be sold to me. The European pettifogger explains to me that all debts must be paid with interest, even if it means selling human beings and whole countries without their consent. I am gradually discovering them.

I also have payments to claim. I can also claim interest. The evidence is in the Archivo de Indias. Paper after paper, receipt after receipt, signature after signature show that between 1503 and 1660 alone, 185,000 kilos of gold and 16 million kilos of silver were shipped into San Lucar de Barrameda from America.

¡Plunder? I wouldn’t say so. Because that would mean that our Christian brothers are violating their seventh commandment. Pillage? May Tanatzin have mercy on me for thinking that the Europeans, like Cain, kill and then deny their brother’s blood! Genocide? That would mean giving credit to slanderers like Bartolome de las Casa who equated the discovery of the Indies with its destruction, or to extremists such as Dr Arturo Pietri, who states that the outburst of capitalism and of the current European civilisation was due to the flood of precious metals! No way!

¡Those 185,000 kilos of gold and 16 million kilos of silver must be considered as the first of several friendly loans granted by America for Europe’s development. The contrary would presuppose war crimes, which would mean not only demanding immediate return, but also compensation for damages.

¡I prefer to believe in the least offensive hypothesis. Such fabulous capital exports were nothing short of the beginning of a Marshalltezuma Plan to guarantee the reconstruction of a barbarian Europe, ruined by deplorable wars against the Muslim foe. For this reason, as we approach the Fifth Centennial of the Loan, we must ask ourselves:

What have our European brothers done in a rational, responsible or at least productive way with the resources so generously advanced by the International Indoamerican Fund? The answer is: unfortunately nothing. Strategically, they squandered it on battles such as Lepanto, invincible armies, Third Reichs and other forms of mutual extermination, only to end up being occupied by the Yankee troops of NATO, like Panama (but without a canal).

Financially, they were incapable – even after a moratorium of 500 years – of either paying back capital with interest or of becoming independent from net returns, raw material and cheap energy that they import from the Third World.

This disgusting picture corroborates Milton Friedman’s assertion that a subsidised economy can never function properly, and compels us to claim – for their own good – the repayment of capital and interest which we have so generously delayed all these centuries.

Stating this, we want to make clear that we will refrain from charging our European brothers the despicable and blood-thirsty floating rates of 20 or even 30% that they charge to Third World countries. We shall only demand the devolution of all precious metals advanced, plus a modest fixed annum accumulated over 300 years.

On this basis, and applying the European formula of compound interest, we inform our discoverers that they only owe us, as a first payment against the debt, a mass of 185,000 kilos of gold and 16 million kilos of silver, both raised to the power of 300. This equals a figure that would need over 300 digits to put it down on paper and whose weight fully exceeds that of the planet Earth.

What huge piles of gold and silver! How much would they weigh when calculated in blood? To say that in half a millennium Europe has not been able to produce sufficient wealth to pay back this modest interest is as much as admitting to the total financial failure of capitalism.

The pessimists of the Old World state that their civilisation is already so bankrupt that they cannot fulfil their financial or moral commitments. If this is the case, we shall be happy if they pay us with the bullet that killed the poet. But that is not possible, because that bullet is the very heart of Europe.

We like this — it would have made a nice fiction story, but instead it’s reality. Read it for yourself.

————————
Reprinted from Revista, Renancer Indianista, No. 7.

Nelson en Atinachile le adjududica este texto a Luis Britto García

“El texto que seguirá es una obra de ficción, pero su contenido es tan aceradamente cierto, la crítica a los europeos tan absolutamente justificada y la redacción tan ingeniosa, que merece ser leído y difundido.

El cacique Guaicaipuro existió hace poco menos de quinientos años, aunque su nombre real no incluía el ahora añadido Cuatemoc. El autor del relato es Luis Britto García, que lo publicó el 6 de octubre de 2003, con motivo del Día de la Resistencia indígena (12 de 0ctubre), bajo el título de “Guaicaipuro Cuatemoc cobra la deuda a Europa”.

El autor:  Luis Britto García (Caracas, 1940). Escritor venezolano. Su obra de ficción, formalmente experimental, elabora una crítica de la situación política y social de su país (Rajatabla, 1970; Abrapalabra, 1980; La orgía imaginaria, 1983). También se ha dedicado al ensayo, entre cuyos títulos cabe citar El imperio contracultural: del rock a la posmodernidad (1991). Premio Casa de las Américas en 1970 y premio nacional de literatura en 1980.” 

También en Google España Respuestas un comentario de Anne se lo adjudica a Luis Britto García y hay un vínculo a un dominio ya no valido.

Geovanny G. Avila también se lo adjudica a Luis Britto García

Antecedentes históricos de los nombres de caciques utilizados:

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